Mientras todos seguían asombrados por lo que Jesús había hecho, dijo él a sus discípulos: Oíd bien esto y no lo olvidéis: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Pero ellos no entendían estas palabras, pues Dios no les había permitido entenderlo. Además tenían miedo de pedirle a Jesús que se las explicase.
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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