Todavía estaba Jesús hablando a la gente, cuando acudieron su madre y sus hermanos, que querían hablar con él. Como se quedaron fuera, alguien avisó a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí fuera, y quieren hablar contigo.” Pero él contestó al que le llevó el aviso: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando a sus discípulos, añadió: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.”
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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