Llegaron a Jericó. Y cuando ya salía Jesús de la ciudad seguido de sus discípulos y de mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. Al oír que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar: – ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!- Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba más aún: – ¡Hijo de David, ten compasión de mí!- Jesús se detuvo y dijo: – Llamadle.- Llamaron al ciego y le dijeron: – Ãnimo, levántate. Te está llamando.- El ciego arrojó su capa, y dando un salto se acercó a Jesús, que le preguntó: – ¿Qué quieres que haga por ti?- El ciego le contestó: – Maestro, quiero recobrar la vista.- Jesús le dijo: – Puedes irte. Por tu fe has sido sanado.- En aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús.
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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