En aquel tiempo dijo Jesús: “Puede compararse también el reino de los cielos a una red echada al mar, que recoge toda clase de peces. Cuando la red está llena, los pescadores la arrastran a la orilla y se sientan a escoger los peces: ponen los buenos en canastas y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles a separar a los malos de los buenos, y arrojarán a los malos al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes.” Jesús preguntó: “¿Entendéis todo esto?” “Sí, Señor” -contestaron ellos. Entonces Jesús añadió: “Cuando un maestro de la ley está instruido acerca del reino de los cielos, se parece a un padre de familia que de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y cosas viejas.” Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas se fue de allí.
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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