Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios. Jesús suspiró profundamente y dijo: – ¿Por qué pide esta gente una señal milagrosa? Os aseguro que no se les dará ninguna señal.- Entonces los dejó, y volviendo a entrar en la barca se fue a la otra orilla del lago.
Marcos 7,31-37: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos Marcos 7,31-37
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