Uno de entre la gente dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.” Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?” También dijo: “Guardaos de toda avaricia, porque la vida no depende del poseer muchas cosas.” Entonces les contó esta parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? ¡No tengo donde guardar mi cosecha!’ Y se dijo: Ya sé qué voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes en los que guardar toda mi cosecha y mis bienes. Luego me diré: Amigo, ya tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y goza de la vida.’ Pero Dios le dijo: ‘Necio, vas a morir esta misma noche: ¿para quién será lo que tienes guardado?’ Éso le pasa al hombre que acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico delante de Dios.”
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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