Jesús, viéndose rodeado por la multitud, ordenó pasar a la otra orilla del lago. Se le acercó entonces un maestro de la ley, que le dijo: “Maestro, deseo seguirte adondequiera que vayas.” Jesús le contestó: “Las zorras tienen cuevas, y las aves, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.” Otro, que era uno de sus discípulos, le dijo: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le contestó: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.”
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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