Jesús subió a la barca, y sus discípulos le acompañaron. De pronto se desató sobre el lago una tempestad tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. Sus discípulos fueron a despertarle, diciendo: – ¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!- Él les contestó: – ¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca es vuestra fe!- Dicho esto se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma. Ellos, asombrados, se preguntaban: – ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?-
Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha Marcos 8,1-10
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